Alimentación y cambio climático

El término “clima” se refiere a la forma en que la atmósfera se comporta en un área específica durante un corto período de tiempo, generalmente horas o días. “Clima” se refiere a los patrones climáticos generales en una amplia zona durante un largo período de tiempo. Tanto el tiempo como el clima explican cualidades como la temperatura, la precipitación y la humedad.

El clima mundial se está calentando a un ritmo sin precedentes. Un conjunto abrumador de pruebas sugiere que las temperaturas mundiales seguirán aumentando, y que las actividades humanas, como la combustión de combustibles fósiles, la deforestación y la agricultura, son la causa dominante. Estas actividades liberan emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso, que atrapan el calor del sol y calientan la atmósfera; de ahí el nombre de “invernadero”. Los procesos naturales también producen emisiones de GEI; sin embargo, éstas han sido generalmente contrarrestadas por la capacidad de los árboles, el suelo, los océanos y otros sumideros (depósitos) para secuestrar (capturar y almacenar) las emisiones.

El cambio climático es una de las mayores amenazas de nuestra generación y de las generaciones venideras para la salud pública, los ecosistemas y la economía. Los impactos proyectados del cambio climático, muchos de los cuales ya están ocurriendo, incluyen:

  • Huracanes más frecuentes e intensos, inundaciones, olas de calor y otros eventos climáticos extremos
  • Aumento de las muertes relacionadas con el calor
  • Escasez de alimentos y agua
  • Migración forzada por el aumento del nivel del mar y los desastres naturales
  • Aumento de los daños por inundaciones e incendios forestales
  • Propagación de enfermedades transmitidas por insectos y por el agua
  • Los científicos y los dirigentes mundiales han pedido que se adopten medidas inmediatas y drásticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar los sumideros de emisiones y prepararse para los efectos que se prevé que se produzcan
  • EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA AGRICULTURA

    La agricultura siempre ha estado a merced de las condiciones meteorológicas imprevisibles, pero el rápido cambio climático está haciendo de la agricultura una empresa aún más vulnerable. En algunas regiones, las temperaturas más cálidas pueden aumentar el rendimiento de los cultivos. Sin embargo, se prevé que el impacto general del cambio climático en la agricultura será negativo, lo que reducirá la oferta de alimentos y elevará los precios de los mismos . Se prevé que muchas regiones que ya padecen altas tasas de hambre e inseguridad alimentaria, incluidas partes del África subsahariana y el Asia meridional, experimentarán las mayores disminuciones en la producción de alimentos .

    Con los cambios en los patrones de precipitación, los agricultores se enfrentan a la doble amenaza de las inundaciones y la sequía. Ambos extremos pueden destruir los cultivos. Las inundaciones arrastran la tierra vegetal fértil de la que dependen los agricultores para su productividad, mientras que las sequías la secan, lo que hace que sea más fácil de arrastrar por el viento o arrastrarla. Las temperaturas más altas aumentan las necesidades de agua de los cultivos, haciéndolos aún más vulnerables durante los períodos secos.

    Ciertas especies de malezas, insectos y otras plagas se benefician de las temperaturas más altas y del CO2 elevado, aumentando su potencial de dañar los cultivos y creando dificultades financieras para los agricultores. El cambio climático también significa que las plagas agrícolas pueden expandirse a nuevas zonas donde los agricultores no se habían ocupado anteriormente de ellas.

    Con el aumento de las temperaturas, la mayoría de los glaciares del mundo han comenzado a retroceder, lo que afecta a los agricultores que dependen del agua de deshielo de los glaciares para el riego. El aumento del nivel del mar, mientras tanto, agrava el peligro de inundaciones para las explotaciones agrícolas costeras y aumenta la intrusión de agua salada en los acuíferos costeros de agua dulce, lo que hace que esas fuentes de agua sean demasiado saladas para el riego.

    También se prevé que el cambio climático afecte a los ecosistemas y a los servicios que prestan a la agricultura, como la polinización y el control de plagas por parte de los depredadores naturales. Por otra parte, muchas especies de plantas silvestres utilizadas en el cultivo de plantas domésticas están amenazadas de extinción.